Terapia sexual

La sexualidad es un eje central que define nuestra manera de estar en el mundo. Es una inagotable fuente de salud y placer, de autoconocimiento y bienestar. Sin embargo, toda una serie de mitos, expectativas sociales, desinformación, exigencias y/o experiencias traumáticas pueden hacer que vivamos nuestra sexualidad como algo peligroso, sucio, banal o negativo. Afortunadamente, somos seres en continua evolución, pudiendo volver a explorar, desaprender y aprender desde nuevas perspectivas.

Falta de deseo sexual

Son esos momentos en los que parece que la llama se ha apagado. Lo que antes nos apasionaba y activaba sexualmente ahora no parecen tener el mismo efecto. Una especie de apatía y pereza sexual se apodera de nosotros, atrapándonos en un círculo que a veces trae culpabilidad y/o resignación. No estás solo/a. La inhibición del deseo sexual es una de las causas de consulta más habituales.

Podemos explorar por qué se apagó esa llama y aprender a revivir la sexualidad desde la curiosidad, el juego y el placer.

Anorgasmia

El orgasmo no es una excepción: a tener orgasmos, también se aprende. Este, una vez más, es un tema plagado de mitos y exigencias sociales de lo más variopintas, que impiden que la mujer se adueñe de su propia sexualidad y la culpabilizan al no ajustarse a normas. La terapia sexual es un excelente camino para la autoexploración y el descubrimiento de nuevas formas de disfrutar, así como para sobrepasar nuestros propios límites.

Vaginismo

En la mayoría de las ocasiones, lo que subyace al vaginismo es una causa psicológica. Es un claro ejemplo de cómo un aprendizaje, una experiencia pasada o una creencia arraigada puede predisponer a nuestro cuerpo hacia una respuesta que nosotros no elegimos voluntariamente. A través de la terapia podremos descubrir cuál es el fondo que motiva esa respuesta, tomar conciencia, y ser libres para elegir cómo queremos actuar.

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil habitualmente trae consigo altas dosis de ansiedad, frustración, vergüenza y desmotivación. La herencia histórica que arrastramos supone un fuerte lastre para el hombre, al que se le supone una constante y elevada “potencia sexual”, una sexualidad centrada en el coito y la responsabilidad de tomar la iniciativa en el acto sexual. Ahondaremos en los factores sociales, biológicos y psicoemocionales que pueden estar afectando, para superar el miedo al encuentro sexual y volver a vivirlo de forma placentera y divertida.

Control de la eyaculación

Una vez más, es ingente la cantidad de mitos y exigencias que se vuelcan a nivel popular en la eyaculación y en cuándo debería darse. No hay una duración más adecuada que otra o un momento idóneo en el que se deba eyacular. Lo que sí podemos trabajar es un mayor conocimiento de la propia respuesta sexual acompañado de un mayor control, para que seas más consciente de tus sensaciones y deseos en cada momento.

La primera consulta es gratuita